Hola al amable lector, al internauta perdido o al troll desalmado. Hola a todos.

Me presento. Mi nombre es Matías S. Zavia, nací durante la noche del 24 de junio de 1989 en Concordia, Argentina. Esto está en la provincia de Entre Ríos, que se llamó así en un alarde de creatividad de alguien que sabía que aquel lugar estaba rodeado por cuatro ríos. Bien, pues a orillas de uno de estos cuatro, nací y fui niño, un niño gordo y fantasioso (a veces iba al colegio disfrazado de superhéroe o desde la cama imaginaba mundos enteros donde yo era el héroe). Ciertamente tenía mucha imaginación y era altamente creativo, pero también insociable, arisco y pedante. Además era alumno de un colegio religioso, y bastante ducho para la informática, para el inglés y para escribir chorradas… Pero, justo cuando iba a dejar de ser un niño, a los trece años, mi vida dio un cambio que merece un salto de párrafo.
La Argentina, como algunos sabéis y a los demás os sonará, sufrió una crisis política/económica entre 2001 y 2002 (palabra clave: “corralito“), que derivó en la emigración de mi familia a España; pisé Barajas el 8 de marzo de 2003 y de ahí directo a Marbella. Mi padre, que se había venido antes para hacer un poco de betatester, vivía en Benalmádena, pero decidió que Marbella era definitivamente la ciudad donde estaríamos más cómodos. Así que en Marbella fui echando el rato. Ahora yo era un adolescente delgado -huesudo-, ya menos fantasioso pero aún muy creativo, enamoradizo, ateo, cada vez más sociable, extrovertido y carismático. Como llegué en marzo y no había plazas en los colegios, estuve casi 10 meses sin ver una pizarra (teniendo en cuenta que las vacaciones de verano en el hemisferio sur son en los meses de Navidad, y que en España los colegios abren muy empezado septiembre, no fui a clase entre principios de diciembre y mediados de septiembre); esto me dio tiempo a ver mucho la televisión y, en consecuencia, a superar el duro cambio doblaje-latino a doblaje-español (que ahora, curiosamente, se hace muy difícil a la inversa). Cuando me aburrí de la tele, me metí en un mundo que hasta entonces se reducía para mí al chat y al porno: Internet. Y esto merece otro salto de párrafo.
Navegando en Internet aprendí las nociones básicas necesarias para seguir aprendiendo: usar Firefox, probar varias distribuciones de GNU/Linux, Hotmail no es serio, etc. Finalmente, superado todo esto, di con un formato de prensa rápida o, más bien, container de curiosidades y enlaces, al que me enganché inmediatamente: el blog. El primer blog que leí periódicamente fue el de Javi Moya, al que llegué intentando descargar un vídeo de YouTube, mediante su VideoDownloader. A través de él fui consumiendo la blogosfera de calidad, la que ahora sabe manida: Kirai, Microsiervos (el “classic”), luego Neatorama, Fogonazos y cada vez más. Pero no sería hasta el verano de 2006 cuando empezaría a participar activamente en la telaraña de los blogs. Sandra, Paula, Elena y yo solíamos escribirnos emails divertidos por GMail, así que simplemente se me ocurrió proponerle a Sandra, que es la más entusiasta, que tuviéramos un blog. Paula aceptó la invitación y entre los tres nos pusimos manos a la obra, eligiendo Blogger como plataforma. Lo primero fue elegir el nombre: blogguno fue otra ocurrencia mía, y aquí podéis leer su significado y su historia.
En fin. Pasaron los meses y en 2007 empecé a estudiar una carrera. A lo largo del tiempo, a la pregunta “qué quieres ser de mayor”, he respondido: informático, escritor, traductor, periodista, informático… Elegí, finalmente, Ingeniero de Telecomunicaciones en la ETSIT de la Universidad de Málaga, y a eso dedico gran parte de los días en Málaga, donde vivo felizmente (y otra vez gordo) con mis compañeras de piso que de algún modo consiguen soportarme. La carrera es altamente recomendable para cualquiera que no tenga fobia a las integrales y a la electrónica, y disfrute como yo de aprender las tan diversas cosas de las que teleco mama.
Y algo más sobre mi personalidad… Me gustan muchos estilos de música, algunos muy diferentes; de hecho, si los músicos me permiten pesar la música digitalmente, mi colección supera los cien gigabytes, perfectamente ordenados por intérprete y álbum. No obstante, si me obligaran a elegir un tipo, diría que está allí donde confluyen el rock clásico y el pop-rock independiente. Además, mi artista favorito es Andrés Calamaro y soy más de escuchar la música en sí (cómo suena una canción) que la letra de las canciones; por esto me cuesta tanto aprenderme las letras. Mi color favorito es el verde (¿se nota?), y en cuanto a números prefiero los impares (mejor si es primo): mi preferido es el 11. Me gusta leer novelas y la Wikipedia, pero no soy en absoluto cinéfilo y prácticamente no veo la tele, aunque sí que tengo una buena colección de series que poco a poco mi novia y yo vamos desmenuzando. También me gusta hacer fotos, pero ni me lo tomo en serio, ni estudio cómo mejorar, ¡ni tengo una réflex!
Persígueme
Soy un culo inquieto, así que podrás encontrarme en muchos sitios aparte de blogguno (aunque ninguno tan acogedor, definitivamente).

Desde hace un tiempo escribo para Weblogs SL y Coca-Cola en el magazine de happing. Puedes leer mis entradas o suscribirte al feed haciendo clic en el icono.

También estoy enganchado a twitter. Visita mi perfil haciendo clic en el icono -lo sé, habría sido más cómodo un enlace en el texto, pero los sellos quedan tan monos… Puedes seguirme y leer las últimas chorradas que he dicho en este trasto de aquí abajo:
Subo todas mis fotos a Flickr. Puedes echarles un vistazo -¿sabes cómo? Exacto- haciendo clic en el icono. Hay un buen montón, por ejemplo dándonos picos homosexuales en la fiesta de la primavera, o de las tres semanas que estuvimos en Londres.
Y si llama ahora, puede seguirme en los siguientes sitios ¡sin precio adicional!
Fin de esta autobiografía en miniatura. Espero no se os haya hecho infumable.
Cualquier cosa, escríbeme:



